Prologo
Hace muchos años que no escribo, y unos cuantos mas los que no leo, he perdido contacto con toda trama de la realidad. Y es que ya no se lo que es la realidad. Espero que estas pocas palabras que formarán mi historia te sirvan para que no tomes el mismo camino que yo.
Hace muchos años cuando me conociste, querías saber más de mí, querías que te contara acerca de mi persona. Yo en esa oportunidad, así como en las siguientes, me negué a hacerlo. Ahora, que ya averiguaste un poco más de mi vida a través de otros y que nunca mas nos veremos nuevamente, quiero que conozcas mi historia a través de mi propio puño y letra, y te formes tu propio juicio. Y por el Dios que nos mira y cuida desde el cielo absoluto espero que me creas todo cuanto pondré acá.
No soy ese monstruo ni esa abominación del que muchos hablan. Sigo siendo tan humano como el día que nací. Y espero que todos sigan siendo tan humanos como yo en el final de los tiempos.
Todo comenzó unos cinco años antes de que yo naciera. Mi familia era realmente pobre. Sumida siempre en una crisis constante por la falta de dinero, pero no de oportunidades. Mi padre trabajaba bastante bien como gerente regional en el Banco Nacional, pero el alcohol pudo más y perdió cuanto había acumulado durante los años. Las mujeres y los amigos lo habían hecho despilfarrar todo su dinero, mientras mi madre y mis hermanas sufrían por el hambre y la soledad. Pero aún así tenían un techo bajo el cual dormir, y si bien no era acogedor, era algo. De un modo u otro ella se las arreglaba para apoyar a sus hijas y tenerles alimento diario. Nada parecía que podía empeorar la situación. Pero mi padre siempre podía sorprender. Fue cuando comenzó a llevar las mujeres de vida fácil y a sus amigotes de parranda al hogar, que mi madre ya no soporto mas la situación.